Y cual fue nuestra sorpresa al encontrarnos la playa llena de gente bañándose. Los hombres vestían el traje típico de la zona, les veíamos con ese atuendo naranja peregrinando con ofrendas por la carretera y ahora en la playa. Claro, que para ellos, los raros éramos nosotros.
La playa ofrecía todo tipo de escenas, camellos
niños, siendo niños parejillas
y como no puede ser menos, el salvavidas, que, dudamos supiera nadar.
El pueblo tenía unas casas preciosas dando a la playa y muchos hoteles.
Seguimos caminando y a los niños nos vieron con la cámara y nos pidieron una foto. Los pescadores, parece que ese dia no habían salido a faenar.
y tras eso, cogimos un rickshaw, sin motor y fuimos a dar un paseo al pueblo.
Precioso todo, muy tranquilo....¿ qué mas puedo decir??
Volvimos al hotel y de ahí al aeropuerto, con una sensación de relax estupenda. Bañito y vuelta a Delhi y cena en Vina, un restaurante italiano con expats e indios acomodados. Había decido tomar poca comida india en el viaje y lo cumplí.
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