El viernes amaneció como lo tienen que hacer los viernes, temprano, para ir a clase de Body Balance. Quien me diría a mí que iba decir esto de levantarme temprano un sábado, digo un viernes. La verdad es que con el calor del verano o todo el mundo se ha visto gordo en bikini o la gente tiene más voluntad porque para ser viernes por la mañana en la clase no se cabía.
La profesora que lo da es un sol, anima mucho y sus canciones también, que pena que solo venga los viernes por la mañana. Después comprillas, super y un poco de playa con Segio. Tamar a y Christian. Los 4 nos quedamos fritos en la open beach. Habíamos ido cuando el sol es menos fuerte, pues se puso el sol y seguimos durmiendo hasta las 8.30. Claro, que con el calorcillo ni te das cuenta de que anochece.
La playa era un poema, que pena no tener algunas de las fotos de Christian, porque suena mal decirlo pero nos reímos un montón. Entre la gente que se baña con todo tipo de atuendos ( desde el clásico abanderado blanco hasta con jeans, leggins y falda) , los que usan raros artilugios ( gafas tipo ventisca para nadar, chaleco salvavidas tipo gorrilla de Sevilla en la orilla) los que se emborrizan de arena y van revolcándose hasta la ducha, y los que cantan , hacen yoga o juegan al pañuelito con 50 años, la fauna urbana de esta playa merece mención. Bueno, esto es la open seguramente una playa pija de expats sería mucho menos divertida.
Pues eso, allí pasamos un buen rato.