viernes, 18 de julio de 2008

Redescubriendo Delhi


Me levanté tranquilamente y al rato nos fuimos Marta, Nacho y yo a desayunar. En moto, claro, con las ganas que tenía… :-) Yupi, en Moto!!





Estuvimos en un sitio muy moderno, cafetería de diseño oriental de estudiantes, amigos y jovenzuelos indis de high class, peculiar de observar.



La ventaja de haber visto una ciudad, es que cuando repites y especialmente con amigos, la visita es mucho mas relajada y así fue esta vez. Lo primero destino a las ruinas de Hauz Khas que servían como Madrasa en el siglo XIV, alrededor de un lago precioso.


Un remanso de paz y es que Delhi está lleno de espacios abiertos y jardines.



Ahora, como hay monzón está muy verde y quizás eso lo hace parecer mas limpio. La zona además está rodeada de tiendas de muebles y ropa de diseño india. Recordaba haber estado, pero era de noche.

India de noche cambia mucho. De día, parece más asequible, o al menos a mi esta vez me lo parecía. De noche a veces da un poco de miedo, porque no hay luz en muchas zonas.Aunque algunas cosas no cambian mucho.


Luego nos fuimos a un parque precioso, construido por los ingleses alrededor de los templetes. Bueno, siempre con las consiguientes paradas a comprar aguas y zumos.



La idea después era ir a Old Delhi, en moto, claro. Es un buen paseo, pero lo disfruté enormemente, porque la sensación es mejor que en Rickshaw y algún atasquillo te saltas. Pasamos por la zona diplomática, Indian Gate, Conaugh Place (ya remodelado, respecto a la vez anterior) y muchas calles sin nombre donde, en cada rincón, los niños salían del cole, un señor llevaba una cabra atada a un cordel, había templos y mercados…



...y es que en Delhi conviven rasgos de muchas épocas en una única ciudad.Old Delhi, como dice su nombre es la parte antigua. Un caos vamos, y sino juzguen ustedes. Solo faltan los monos, que no apareció ninguno, pero los hay.





En el centro hay una pequeña placita donde se reúnen los mochileros en un par de rooftops de hoteles. En esta zona si que hay mas turistas, dimos un paseo enorme, e hice algunas comprillas.

La anécdota del día la protagonizó la policía. Había un letrero del mercado que buscábamos detrás de un árbol y nos adelantamos para verlo. Un policía nos vío y le quitó las llaves a Nacho. Total, después de un par de gritos, y unas rupias la cosa se solucionó. Por cierto, que es legal, lo dice el código de circulación. Luego fuimos al mercado de Dilli Haat y a casa después que al día siguiente tocaba madrugar.

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