Nos levantamos tempranísimo, y menos mal!! Desayuno y bajamos andando a Petra ya que teníamos la entrada a 200 metros.
La entrada en Petra es una entrada a un camino de piedra donde poco a poco aparecen huecos en las montanas, y de repente empieza el pasillo. Avanzar por esas paredes recuerda a Indiana Jones. Tuvimos suerte, había un guía italiano, que nos nutria de explicaciones…pero no hay palabras, a mi me gusto mas el camino que la llegada a la fachada del templo
Una vez llegas solo te preguntas que hacían con ese templo ahí o en que pensaban. En realidad dentro no hay nada, pero no importa, lo bonito esta fuera
Paramos un rato, tratamos de sacar fotos, etc. y dijimos, “bueno vamos a ver el resto” pensando que no quedaba nada…..7 horas tardamos en total, en hacerlo entero!!!La realidad es que Petra es un maravilloso junto arqueológico esculpido entre valles, pero es una jornada de senderismo en si misma. Hay varios templos, aún mas grandes y mas bonitos que la primera fachada.
Lo duro es el final. Hacia unos 35C pero subir una montana a esa temperatura, con los pies redondos, te digo que no es fácil. Karim, el pobre, tan blanquito que es se llevaba lo peor, pero ahí resistimos todos. En la subía hay unos mini burros que te suben si quieres. El pobre bicho se sabe el camino, pero da una cosa que el burro se despeñe…así que paramos de vez en cuando para reponer fuerzas y dejarles pasar.
Y por fin llegamos arriba. Increíble. Solo sigo pensado como hicieron aquello.
A la vuelta, después de una botella de agua y un poco de azúcar tomamos un burro para uno de los trayectos. Continuamos a pie, salimos y fuimos al hotel. Lo dicho 7 horas y los pies reventados, pero valió la pena increíblemente.
Ducha, comida cena y cogimos nuestro coche familiar camino de Wadi Rum. Antes de llegar al desierto nos esperaba un guía para llevarnos al campamento, dejamos el coche y nos fuimos en una furgoneta.. En realidad, no tardamos mucho unos 90 minutos, más o menos desde Petra. El desierto es espectacular. Se trata de formaciones rocosas que hacen extrañas formas. Nos sentamos a conversar con el guía local, y ver el anochecer, otro de los maravillosos atardeceres Jordanos.
El silencio de la noche en el desierto es incomparable. Estando allí, sentados 3 horas después parecía que habían pasado semanas desde Petra. Y además parece otro país completamente distinto. Después de ver el anochecer nos acomodamos junto al fuego para ver la noche con mas estrellas que posiblemente jamás veamos. Nos acompañaban un amigo del guía y su hijo, que nos contaban historietas e hicieron juegos…a estos, porque yo me tumbe en un sofá y caí redonda. Me desperté sobre la 1 , y me fui a la tienda, no me agrada la sensación de dormir a la intemperie, pero creo que los demás disfrutaron la experiencia.
viernes, 1 de agosto de 2008
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